La vida es sorprendente, a menudo agotadora e injusta. Y a pesar de eso, el impulso es seguir adelante. También está la opción de escapar, huir, desaparecer, confiando en que la próxima pantalla te depare un destino mejor. La irresistible tentación de convertirte en otra persona. Aunque, la mayor parte de las veces, empezar de cero implica mucho esfuerzo. Obligaciones, renuncias, lujos que no te puedes permitir (como pasarte la mañana entera en la cama leyendo) y un grillo detrás de la oreja que te recuerda constantemente lo que tienes que hacer y que no tienes derecho a quejarte, ¡con la que está cayendo!
En la gran ciudad además está el ruido, la contaminación, distancias kilométricas con una pantalla entre las manos (más ruido), cafés a más de tres euros, zonas azules, naranjas y verdes en las que solo pueden aparcar los otros y carriles bici que se van desdibujando cuando gana las elecciones un partido político negacionista del cambio climático. La periferia tiene sus ventajas, ¿te imaginas?, una ciudad mediana a orillas del Mediterráneo, comienza el invierno (bájale otro decibelio), subamos esa montaña, menudas vistas, esta comarca es más verde de lo que pensaba.
Pero la vida aquí sigue siendo sorprendente y para muchas personas agotadora e injusta. El impulso es salir adelante, cómo no, en bicicleta, a nado o a marchas forzadas. Un paseo para despejar la mente, una charla que se prolonga y deriva, como la pelusa, hacia los rincones de lo cotidiano, esta tarde tengo dentista, me han recomendado ortodoncia, pues yo no te veo tan mal los dientes, es por la retracción de las encías. Yo creo que es una moda, además de un atraco a mano armada. Desde que me lo dijo no paro de soñar que se me caen los dientes.

Aquí no huele a tubo de escape, sino a posidonia en estado de descomposición. Entre las islas baleares y la Costa Blanca se extiende el bosque más grande de Europa de esta especie vegetal. Tiene la facultad de purificar las aguas y restituir el oxígeno que pierde el mar debido a las altas temperaturas que adquiere durante el verano. Las aguas cristalinas de las calas más inaccesibles le deben mucho a estas algas. Con frecuencia se acumulan en las playas, pero a pesar del olor que desprenden cuando se pudren es conveniente no retirarlas, actúan como barrera frente a los temporales y evitan las inundaciones por la gota fría.
La mayor parte de nosotros toleramos los malos olores con tal de flotar de vez en cuando en aguas cristalinas. Ese mar muchas veces es el amor o el sexo, que nos mueve incluso cuando no es verdadero o se limita a brillar por su ausencia. La familia, los amigos, los buenos momentos. También hay otros estímulos con propiedades depurativas como caminar sin rumbo fijo. La lectura de un buen libro, una mañana de escritura. Revisar un texto y convertirlo en otra cosa.
La escritura, como la posidonia, a veces huele mal o molesta. Las palabras se amontonan y dificultan el acceso a la idea, a lo que debe ser contado. Pero limpia y llena de oxígeno los días.

Qué bien recibir un relato tuyo. No sé cómo consigues que no pueda parar de leer. Te mando un abrazo enorme y os deseo un feliz año.
Me gustaMe gusta
¡Laura! Muchas gracias por la lectura y por tu comentario. Un abrazo grande. Yo también os deseo lo mejor para este año.
Me gustaMe gusta