(Fragmento)
Vamos a mi habitación, hace unos meses tuve que comprar una cama y pedirle al casero que se metiera la suya, quiero decir, que se la llevara, porque me estaba destrozando la espalda. Pero ahora en vez de cama hay un parque acuático. Bajo las persianas, nos tiramos una y otra vez por el tobogán más alto, el que tiene forma de tirabuzón. Nos sumergimos. Y vuelta a empezar. El agua está templada. Qué buena idea, pienso mientras cojo aire entre una inmersión y otra. ¡Cómo no se me había ocurrido antes! No sé qué me divierte más, si trepar por las escaleras muertos de risa resbalando con nuestros cuerpos mojados o dejarnos caer desde el punto más alto con todo el vértigo apretándome la barriga. Es imposible parar. Me olvido de que esa misma tarde tengo reunión con la directora del centro de menores. También me olvido de que mañana vienen mis padres a pasar el fin de semana conmigo. Y me olvido del examen de alemán de la EOI y de la reunión de vecinos y hasta de las ofertas del Aldi: esta tarde pensaba ir a por una nevera de playa que vi en el catálogo. En algún momento me quedo dormida. Exhausta. Abrazada a él, supongo. O a una colchoneta con forma de tortuga.

Cuento de Susana Heras para minimaLITERARIA. Ilustraciones de Ana Collado. Puedes acceder a la versión ilustrada por capítulos en minimaLITERARIA.

Me alegra comprobar que sigues escribiendo. Y cada vez un poco mejor.
Me gustaMe gusta
Muchas gracias, Julio. Agradezco tu lectura y tus ánimos. Un saludo
Me gustaMe gusta
❤️ me encanta. Lo podria releer mil veces y siempre acabo con una sonrisa
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me alegro, Medin. Todavía me cuesta asumir que haya alguien al otro lado leyendo y releyendo… Gracias por tu mirada. Un abrazo
Me gustaMe gusta