Paréntesis

(fragmento)

Trabajar en línea es como montar una fiesta en casa y que los invitados se instalen para unos cuantos meses. Mientras M afronta su gesta laboral, J y yo nos damos un paseo por la playa. Ahora se está haciendo un selfie para subirlo a sus redes sociales, dice que el público agradece que le abras las puertas de tu casa. Ignoro el código de ese invento, pero aplaudo que J se esfuerce por mantenerse a flote, aunque eso pase por sacrificar en cierta medida su dignidad e incluso la mía. Se hace fotos hirviendo pasta como un gran cocinero o poniendo morritos frente al espejo del ascensor. Corren tiempos difíciles, tengo que estar a su lado. Luego iré donde M, a escuchar una de sus clases de literatura. Me gusta acurrucarme bajo el escritorio: Si os dais cuenta en este periodo su poesía se vuelve más oscura, más densa. Las imágenes, antes luminosas, impregnadas de un aire popular, son ahora herméticas, muy centradas en el deseo y la pasión como fuente de dolor. Escuchad este soneto… La poesía no es lo mío, pero me gusta escuchar la voz de M y dejar que el olor de cada verso penetre en mi mente amodorrada. Huele a pasión y a amor oscuro, a cuerpos mojados y en fuga. También a intolerancia, a hierro caliente, a paloma, a mar y a muerte.

Cuento de Susana Heras para minimaLITERARIA. Ilustraciones de Laura Rico. Puedes acceder a la versión ilustrada por capítulos en minimaLITERARIA.

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